jueves, 4 de junio de 2009

RAY DE LA PAZ

La vida de salsero de Ray de la Paz comenzó a inicios de la década de 1970. Tras una efímera experiencia de un año con el grupo Los Chanti –que le sirvió para encantarse con la música afroantillana–, el vocalista se aventuró a explorar otras posibilidades que le permitieran desarrollarse más como artista. En el transcurso del año 1972 estuvo participando con diversos grupos musicales, sin mayor importancia, hasta que en 1973 encontró la oportunidad que abrió nuevos surcos en su trayecto.

A partir de entonces, Ray de la Paz se convirtió en el cantante de la orquesta Don Juan, un colectivo con una base armónica fuerte, con dos trombones, a la sazón del sabor que impuso el trabajo creativo de Willie Colón y Héctor Lavoe, que en esos años marcaban su dominio en el ambiente caribeño de Nueva York y Puerto Rico. Su experiencia en el grupo Don Juan le ayudó al cantante para alimentar su estilo interpretativo, que tomó, en parte, de la influencia del matancero cubano Justo Betancourt y del sonero Héctor Lavoe.

En aquella ocasión trabajaron un disco de 45 rpm, hecho para el sello Mucho Records, en el que se patentizó la influencia que venía arrastrando de los cantantes Justo Betancourt y Héctor Lavoe. Aunque el disco no tuvo ninguna repercusión en el mercado, le abrió las posibilidades de trabajo y aumentaron sus presentaciones durante los fines de semana en los clubes de música latina neoyorquinos. En 1974 el grupo de Don Juan se desintegró porque su director "se mudó a Puerto Rico a hacer otras cosas". Ray de la Paz, por su parte, continuó actuando en clubes de baile hasta que, poco tiempo después, conoció al músico Cruz de Jesús ("Chino"), quien lo invitó a formar parte de su grupo El Conjunto Melao. La experiencia con este grupo es considerada por el vocalista como "un escalón" en su devenir artístico. En éste, tuvo la oportunidad de rodearse de varias figuras importantes en el quehacer musical de la época, como Héctor Zarzuela, Jimmy Delgado, Eddie Temporal y Pablo Canti, entre otros.

La primera producción discográfica de larga duración (33 rpm) que logró Ray de la Paz en su historia fue junto a Chino y su Conjunto Melao. El disco homónimo, lanzado en 1975 bajo el sello TR, impactó el mercado con temas como "Se derrama el melao" y "Qué bien te ves", dos melodías que, pese a la fuerza que tenían las producciones salseras que realizaba el imperio disquero de Fania, gustaron y pegaron en la radio. Su estancia en este grupo duró escasamente un año. Su salida estuvo matizada por una oferta que el artista recibió para integrar el grupo Guararé, dirigido por el pianista Gil López y en el que participaron un grupo selecto de jóvenes y talentosos músicos, como Tony Fuentes (bongó), José "Papy" Román (trompeta), Jimmy Delgado (timbales), Papo Vázquez (trombón) y Ángel "Cachete" Maldonado (batá).



Su historia con Guararé quedó plasmada en dos producciones discográficas. La primera fue grabada en 1977 para el sello TR e incluyó los temas "Las latinas", "Juliana", "Realidad y sinceridad", "Quisiera", "Iguales", "Traviesos", "My Beautiful Bembé" y "Jeva de la java". Luego apareció "Renaissance" (1978), trabajada para el sello Inca (Fania) y producido por el maestro Ray Barretto. En esta producción la voz de Ray de la Paz se hizo notar en la interpretación de "Te quiero gratis", "Elegüá", "Guapo", "Qué linda te ves", "Sigo esperando", "Pan con bacalao" y "María". Para entonces, el cantante despuntó como uno de las mejores voces de la música antillana, con un fraseo exquisito y buena tesitura. Poco después su nombre comenzó a situarse entre las grandes ligas salseras, subrayando el mejor capítulo de su historia musical.Corría el año 1978 cuando Ray de la Paz dio el salto más importante en su carrera musical, hasta entonces. Una noche, mientras trabajaba en el club El Campo del Sol, en el Bronx, el veterano percusionista Ray Barretto le hizo un acercamiento para que formara parte de su grupo. Barretto había concentrado los últimos años de su carrera en su trabajo como jazzista, luego del éxito que logró en 1975 con el disco homónimo junto a los vocalistas Tito Gómez y Rubén Blades.Era un momento importante para el músico, por lo que su invitación para rearmar su batería salsera era una oportunidad que ningún cantante rechazaría.
Ray de la Paz aceptó y, en un principio, se mantuvo en la orquesta interpretando los temas que habían sido éxitos en las voces de los cantantes que le antecedieron. El mismo año que ingresó a la agrupación participó en los coros del disco "Gracias" y un año después apareció también como corista en "Ricanstruction" (1979), el álbum que significó el reencuentro comercial de Ray Barretto y Adalberto Santiago. Poco después, entró al grupo el cantante Eddie Temporal junto a quien armó el binomio vocal que acompañó a la orquesta del denominado "Rey de las Manos Duras" en los años siguientes. En el año 1980 apareció en el mercado la primera producción de Ray de la Paz con la banda de Ray Barretto, "Fuerza gigante", que circuló con los temas "Tu propio dolor", "Arallué", "Aguardiente de caña", "Los mareados", "Pura novela", "Guarapo y melcocha", "Tus mentiras" y "Fuerza gigante". En este disco también cantó Eddie Temporal. Luego, en 1982 acompañó a Ray Barretto como vocalista principal del álbum "Ritmo de la vida" y cantó las melodías "Manos duras", "Amor artificial", "Si no eres tú", "Granada", "Mi dedicación", "Indiferencia" y "Ritmo de la vida". En el ínterin, la agrupación del famoso percusionista lanzó al mercado otros dos discos pero sin la participación de Ray de la Paz.

A mediados de 1982, Ray de la Paz abandonó la orquesta del "Rey de las Manos Duras" inconforme con el trato que habían recibido sus grabaciones en el mercado, contrario al impulso que tomaron las de los cantantes que le precedieron. Además, reconocía que el sitial que había alcanzado como exponente salsero le abría un caudal de posibilidades para desarrollar su carrera con más ímpetu. Meses más tarde, la productora californiana Joni Figueras le sugirió armar un proyecto musical diferente que tomara los temas más famosos de la canción balada para regrabarlos en formato de salsa, un experimento novel que, hasta ese momento, nadie había realizado. La propuesta contó también con la participación del veterano músico y arreglista Louie Ramírez y los cantantes Tito Allen y José Alberto "El Canario".

Para su fortuna, las melodías que interpretó en ese álbum, que se tituló "Noche caliente", fueron los éxitos más brillantes de la producción y de los más importantes –comercialmente– para el género, en los inicios de la década de 1980. "Estar enamorado", "Todo se derrumbó", "O me quieres, o me dejas" y "Simple mágica" –todos en voz de Ray de la Paz– fueron la carta de triunfo de este nuevo proyecto que, en un giro radical, comenzó a trazar un nuevo rumbo para la música afroantillana. A partir del éxito que logró Ray de la Paz, la salsa comenzó a explorar nuevas posibilidades armónicas y líricas tomando en consideración las variaciones en los patrones de consumo –la mujer se colocó en el mercado como protagonista de las relaciones de intercambio–. A la vez, las canciones inscritas en el desarrollo de una lírica romántica, cuyo centro de exposición estaba circunscrito a la narrativa de las situaciones por las que atraviesan las relaciones amorosas, marcaban la tendencia del gusto de los programadores radiales, y por consiguiente del público, en un momento en que estos productos discográficos eran los más exitosos del mercado. Fue un nuevo momento para el género, ahora en su clasificación de "salsa romántica" que, contrario a las desviaciones rítmicas que le siguieron, en esta producción se conservó la esencia de la clave y el candor de su cadencia bailable. Ray de la Paz retomó su carrera en solitario al arribo de la década de 1990 y hasta el presente se ha mantenido vigente por su inigualable arte interpretativo. En los últimos tiempos ha trabajado con Ray Barretto y la orquesta de Tito Puente. Desde 2002 forma parte de la portentosa agrupación Spanish Harlem Orchestra, junto a la que ha grabado los discos "Un gran día en el barrio" (2002) y "Across 110th Street" (2004).

No hay comentarios: