Gran revuelo en todo el país causó el anuncio hecho
por el maestro César Pagano de poner en venta su más preciado tesoro, su
colección musical, esa que guarda en cada uno de los rincones de su apartamento
en Bogotá y que ha acumulado durante algo más de 50 años de amor por las
melodías, las grandes voces y las buenas agrupaciones musicales.
Y no es para menos; lo que tiene Pagano guardado en
su casa son años y años de historia, de inigualables piezas, muchas de ellas de
colección, otras que quizás ni siquiera llegaron al país y que se le enredaron
en sus maletas en aquellos viajes que solía realizar para ‘nutrirse’ de lo que
estaba sonando en otros lares.
Pero lo mejor de todo, es que no sólo hay salsa, no. En
la colección de Pagano hay de todo y para todos como en botica; claro, lo
dominante es la salsa y todos sus géneros, desde los boleros hasta la timba,
pasando por pachangas, guarachas, guaguancós, vallenatos en salsa, música
antillana, instrumental, música colombiana por montones y… claro, salsa y más
salsa.
Pero claro, Pagano no quiere echar a la caneca y
regalarle a cualquiera el esfuerzo y la
dedicación de casi medio siglo y ha pedido que ojalá una entidad cultural le
haga una oferta razonable y entendible para entregarle las casi 50mil piezas
que hacen parte de su ‘vida musical’, entre acetatos, CD’s, DVD’s, videos (en
beta y vhs, incluso), libros, revistas y demás.
Aquí es cuando me acuerdo de mi mamá Petrica: ¡Ay
Señor, socórreme una lotería para poder darme ese gustico!
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