37 AÑOS DE
SABROSURA
El 11 de noviembre de 1978 se materializó un sueño
gracias a la propuesta del compositor y
productor musical Rodulfo Vaillant, quien le ‘vendió la idea’ de formar
una agrupación de son al joven pianista y director de orquestas Adalberto
Álvarez, quien ya, con 30 años, había alcanzado un grado de madurez personal y
artística lo suficiente como para aceptar semejante reto, pues su nombre ya
figuraba en la radio cubana por sus temas grabados, entre otros, por la genial
Orquesta Rumbavana, del maestro Joseíto González. Así nació en Santiago de Cuba
el Conjunto Son 14.
Los dos primeros trabajos compuestos por Adalberto Álvarez
que sonaron en la radio isleña fueron ‘Con un besito de amor’ y ‘El son de
Adalberto’, justamente interpretados por la agrupación dirigida por González.
La reunión propuesta por Vaillant a Adalberto fue rápidamente puesta en marcha
y acogida por los bailadores de santiagueros, a donde llegó Frank Fernández, el
productor estrella de EGREM, para conocer el sonido y familiarizarse con las características
del naciente grupo.
Fernández reconoció de ‘ipso facto’ la calidad de la
agrupación y le propuso hacer las gestiones para grabar y ser firmada por la
casa disquera nacional. Ahí, con el álbum ‘A Bayamo en coche’, inició una
fulgurante y exitosa carrera musical que hoy tiene a Son 14 entre las
agrupaciones bandera del folclor afrocaribeño, recorriendo casi medio mundo y
compartiendo su talento musical.
Temas como ‘A Bayamo en coche’, ‘Tal vez vuelvas a
llamarme, ‘Calle Enramada’, ‘La soledad es mala consejera’, ‘Si yo siempre he
sido son’, ‘Las hojas blancas’, ‘Cuestiones de amor’, ‘Agua que cae del cielo’,
‘La trocha’, ‘Será porque soy candela’, ‘Tati, una canción para ti’, ‘Son para
un sonero’, ‘El son de madrugada’, entre muchas otras, son parte del
revolucionario sonido que desde esa época impuso Son 14. Aunque ya no con la
misma intensidad, aun se escuchan los temas de Son 14 en las estaciones de
radio y en los bailaderos, un estilo único que invita a no sentarse. Ahhh… ¿Y
el nombre? Fácil… alguien preguntó: ¿Y cuántos son?... A lo que otro contestó a
secas: ¡Son 14!
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